Archive for 12 febrero 2010

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Covarrubias

12/02/2010

Covarrubias

Covarrubias invita al reencuentro con el pasado, por su imagen medieval, con las casas de adobe y tracería de madera, una colegiata que atesora belleza e historia y un torreón que aún hoy impone por su fortaleza.

Todo nos habla de un pasado notable, pese a que la población no llega a mil habitantes, y no aparenta la pasada grandeza histórica, cuando por estos lares habitaba la familia del conde Fernán González y Covarrubias desempeñaba un papel importante en los aconteceres de la Corona de Castilla.

El vigor de su pasado y la calidad de su arquitectura tradicional hacen del lugar un centro turístico de importancia sobre todo en los tiempos en los que la climatología es benigna.

Entre los elementos característicos del lugar están las casas con entramados de madera, algunas de época medieval; el torreón de doña Urraca, del siglo X, aunque tal vez sobre una base mucho anterior; el ayuntamiento, que se dice palacio de Fernán González, y sobre todo la colegiata de los santos Cosme y Damián.

La colegiata es de gótico tardío, siglo XV, con un claustro posterior. En el recinto hay una treintena de sepulcros, entre ellos los de Fernán González y de doña Sancha, su esposa. En el claustro está el de la princesa Cristina de Noruega, esposa del infante don Felipe, hermano de Alfonso X, del siglo XIII. La historia de esta triste princesa que murió de melancolía en Sevilla, en 1262, es una auténtica novela.

El museo parroquial tiene valiosas piezas de orfebrería, una tabla del círculo de Van Eyck y otra de Pedro Berruguete. Pero la mayor joya es el tríptico de los Reyes Magos, que se ha vinculado a Gil de Siloé.

Aún hay en el lugar algún atractivo más, como la iglesia de Santo Tomé, del siglo XV. Covarrubias es conjunto histórico artístico.

Cerca se halla también el monasterio de San Pedro de Arlanza, ruinoso, fundado en el año 912 por Gonzalo Fernández, padre de Fernán González. Entre los restos perduran partes románicas, góticas y obra del XVII..

También se halla cerca de Covarrubias la localidad de Quintanilla de las Viñas, con su interesante templo visigótico, la ermita de Santa María de Lara.

La gastronomía del lugar es la típica de Burgos; especialmente vinculada a las carnes, tanto lanares como porcinas. Hay establecimientos de hostelería y restauración.

 

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Frias

12/02/2010

Frias

 
 

El pequeño núcleo fortificado de Frías luce con orgullo un pasado cargado de títulos, honores y batallas que para sí quisieran grandes urbes. Sin ir más lejos, en 2002 celebró el octavo centenario de la concesión del fuero por Alfonso VIII de Castilla. El título de ciudad le llegó en 1435, por disposición del rey Juan II. Frías, la ciudad más fuerte del valle de Tobalina y la más pequeña de España con este título, se eleva en una encrucijada de calzadas romanas, a muy corta distancia del Ebro. Apenas supera los tres centenares de habitantes, pero puede presumir de ser un ducado (el de Frías) en activo.
El puente
La mejor manera de entrar en Frías es por el puente de 143 metros que atraviesa el Ebro. Le llaman romano, pero en realidad es de factura gótica y se asienta sobre nueve arcos anclados en la roca. Es una obra de ingeniería de tiempos de Alfonso VIII que destaca por la torre de ‘portazgo’, donde pagaban peaje arrieros y mercaderes.
La parte ribereña de la ciudad está protegida por el recinto amurallado, con el castillo y su torre de homenaje en un extremo, y la iglesia de San Vicente, que también tuvo labores defensivas, en el otro. En medio se abre la puerta de Medina, por donde entraban los Velasco, señores de la ciudad. Los acantilados del barranco del Molinar convierten en inexpugnable la vertiente que mira a los montes Obarenes. Destacan las casas colgantes, afortunadamente rehabilitadas con gusto.
 

La torre del homenaje

El casco antiguo es una hermosa cuesta, con calles empedradas que nos conducen siempre a lo más alto de La Muela. Las casas no son espectaculares, pero atesoran historia. Las mejores son las que fueron levantadas en el siglo XVI. También tuvo aljama judía y sinagoga, de las que no queda ni rastro.
El alto está ocupado por la iglesia de San Vicente, con un bello interior donde destacan sepulcros platerescos; la explanada del mercado de granos, también coso taurino, y el castillo. Se accede a su interior por un puente levadizo. Los muros y torres están restaurados, pero no así sus habitaciones interiores. Los más valientes puede encaramarse a la torre del homenaje. La vista desde lo alto no tiene parangón.
Calamidades históricas
Las catástrofes y calamidades no han hecho mella en el ánimo de los fredenses. La torre de homenaje del castillo, en sorprendente equilibrio sobre un peñasco carcomido por el tiempo, se derrumbó en 1830 y causó la muerte a treinta personas. La torre de la iglesia románica de San Vicente también se vino abajo en 1904 y arruinó parte del cenobio. Para reconstruir el templo vendieron la portada de la iglesia a los americanos. Restaurada, se puede admirar en el Museo The Cloisters de Nueva York.
Trepar por las cuestas, unido al aire vivificante que viene del Humión, desata el apetito del viajero. La oferta restauradora es limitada, pero la calle del Mercado reúne tres establecimientos donde reponer fuerzas.
Atractivos naturales
Un vistazo desde lo alto del pueblo es suficiente para darnos cuenta de que estamos en medio de la naturaleza: el valle, a nuestros pies, y la montaña, en el horizonte.
El valle está cruzado de rutas balizadas, pero los que no sean tan ambiciosos pueden darse un suave paseo por la vega del Ebro, acondicionada como zona de esparcimiento en el entorno del puente viejo. Los aficionados al senderismo tienen también muy cerca el Espacio Protegido de los Montes Obarenes, con multitud de rutas montañeras.
 
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Peñaranda de Duero

12/02/2010

Peñaranda de Duero

Peñaranda de Duero es una pequeña población a 17 Km. de Aranda de Duero, en la comarca de la Ribera del Duero, en la esquina sureste de la provincia de Burgos.                                                                                                                   Contrasta su pequeño tamaño y población con su gran conjunto monumental, por lo que se ha convertido en una importante población de turismo cultural en el sur de Burgos.

El castillo de Peñaranda de Duero tiene su origen en tiempos de Fernán González y reformado en el siglo XV, por la familia Zúñiga-Avellaneda.                                                                                                                                                                                       Es una fortaleza alargada que se adapta a la forma también estrecha y alargada del cerro que domina la población.Está constituido por altos muros almenados jalonados de cubos cilíndricos. Sobresale su gran torre del homenaje alta, con algunos ventanales y remate almenado.

Al margen del castillo, Peñaranda de Duero conserva parte de su muralla medieval con lienzos en buen estado de conservación, algunas puertas y torreones almenados.

El Palacio de los Avellaneda es junto al castillo y la iglesia de Santa Ana el mejor monumentos de Peñaranda.Se encuentra en la Plaza Mayor de los Condes de Miranda, verdadero centro neurálgico y monumental de Peñaranda de Duero.Es un magnífico edificio renacentista plateresco iniciado en el año 1530. La portada de entrada es un buen ejemplo de este estilo, muy decorado con esculturas y adornos platerescos, además de los escudos de los Zúñiga, Avellaneda y Cárdenas. El patio porticado es extraordinario. Con dos pisos. El inferior con arcos de medio punto sobre pilares decorados con pilastras clasicistas, mientras que el superior tiene arcos carpaneles sobre columnas.Todo el palacio en su interior muestra una gran diversidad de adornos en artesonados, yeserías, puertas, etc…

La Ex-Colegiata de Santa Ana, fue comenzada en 1540, aunque sufrió reformas en el siglo XVIII, como la construcción de las gran portada occidental barroca de su muro occidental. En su conjunto es un gran edificio austero y monumental, visible desde toda la población.En el interior destacan el retablo neoclásico y coro tallado en nogal, además de tres bustos romanos proveniente de la cercana ciudad romana de Clunia.Junto a la iglesia y a pocos metros del palacio de los Avellaneda se encuentra su famosos rollo jurisdiccional tardogótico (siglo XV)

Además, en Peñaranda de Duero hay que visitar el Museo de la Botica de los Ximeno y el Convento del Carmen, del siglo XVI.

 

 

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Caleruega

05/02/2010

Caleruega

Caleruega es una antigua población situada en el sureste de Burgos, cercana a otros lugares de encanto histórico y monumental como Aranda de Duero, Peñaranda de Duero, Silos, etc.

Su origen es muy antiguo puesto que El Torreón de los Guzmanes debe proceder del siglo X o como muy tarde del XI, por su parecido estructural con la Torre de Doña Urraca de Covarrubias.

Caleruega pasa a la historia porque en 1170 nace aquí Santo Domingo de Guzmán, que fundó la Orden de Predicadores (Frailes Dominicos) en 1216, siendo canonizado en 1234.

La visita a Caleruega es un remanso de paz, como no podría ser de otra manera, ya que aquí encontramos dos conventos (monjas y frailes dominicos).

Por eso, la plaza de Caleruega, rodeado por los austeros muros de ambos conjuntos y de la iglesia románica de San Sebastián son una delicia de quietud y recogimiento, presidida por la estatua de Santo Domingo.

Iglesia parroquial de San Sebastián de Caleruega
La iglesia de San Sebastián de Caleruega es un templo románico de una sola nave, torre campanario, ábside semicircular y portada meridional de arquivoltas de medio punto que apoyan sobre columnas de decoración sencilla.

En el interior se encuentra el lugar donde fue bautizado Santo Domingo de Guzmán. Aquí estaba la pila bautismal románica que sirvió para el sacramento, pero fue llevada en tiempos de Alfonso X al convento de monjas para custodiarla y en 1605 se trasladó a Valladolid para bautizar a Felipe IV. Por último, viajó a Madrid junto con la corte y es la pila en que se bautizan los herederos de la Corona española.

Torreón de los Guzmanes de Caleruega
Imponente torreón prerrománico de defensa. Tiene planta cuadrada y alzado apiramidado (como el de Covarrubias) formado por cuatro pisos. Su raigambre prerrománica se aprecia en los ventanales geminados mozárabes

La planta superior es más moderna con vanos de medio punto. El remate es almenado.

Convento de las Madres Dominicas
Es el principal edificio, junto al Torreón de los Guzmanes, de Caleruega.

Inicialmente, en este solar hubo una vivienda donde nació Santo Domingo. Su hermano Manés construyó aquí un pequeño templo en 1237 para conmemorar su canonización cuatro años antes (1234)

En 1266, Alfonso X el Sabio, funda un convento de monjas en el mismo lugar (respetando el templo de Manés) trayendo monjas de San Esteban de Gormaz (1270).

Esta iglesia del siglo XIII se conserva parcialmente en la actualidad y es el coro de las monjas

También de esta fecha debe ser el claustro bajo, formado por arcos de medio punto sobre columnas pareadas de herencia románica pero muy tardío

A finales del siglo XVI, por iniciativa de los dominicos de México, la iglesia del Beato Manés se sustituyó por otra más amplia, en forma de cruz latina, adosada a la del siglo XIII (de Alfonso X el Sabio)

Este nuevo edificio es una iglesia de planta de cruz latina y estilo renacentista con portada barroca. Lamentablemente, la construcción de este último templo, no sólo destruyó la iglesia de Manés, que sería un templo románico, sino que también se destruyó la cabecera de la iglesia alfonsí del siglo XIII para empalmarla con la nueva.

Aunque muy rehundida, queda la portada de la iglesia de Alfonso X en el costado norte. Tiene arquivoltas apuntadas con estructura tardorrománica – gótica y capiteles de hojas de parra con mascarones.

Convento de los Padres Dominicos
Ya en 1952 se funda el Convento de Padres Dominicos. Es un edificio de moderna construcción pero que no desentona en nada con la austeridad general de las construcciones aledañas.

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Conde Diego Porcelos

05/02/2010

Conde Diego Porcelos

Diego Rodríguez, también conocido con el sobrenombre de Porcelos. Conde de Castilla (873 – c.885) tras la muerte de su padre Rodrigo.

Fue el repoblador de Ubierna y Burgos entre los años 882 y 884 bajo mandato de Alfonso III.

Hizo frente a un gran ejército árabe logrando afianzar la frontera en el valle del Ebro desde su base de Pancorvo y creó una línea defensiva en el río Arlanzón. Además, parece que durante su gobierno se restauró la sede episcopal de Oca (antigua Auca) o al menos aparece cierta actividad.

Al contrario que su padre no tenía el gobierno sobre el condado de Álava, en manos de Vela Jiménez.

Las crónicas no se ponen de acuerdo en la fecha y el lugar de su muerte. Parece que la fecha más probable es el 885. Unas sitúan su muerte en la localidad burgalesa de Cornudilla aunque otras dicen que su cuerpo se encuentra enterrado en las ruinas de la ermita de San Felices de Oca (actual Villafranca Montes de Oca).

Se conserva un monumento ecuestre en su memoria en la Plaza de San Juan de Burgos (autor: Juan de Ávalos), así como una estatua en el Arco de Santa María (s. XVI) de la misma ciudad.

Después de su muerte, el Condado de Castilla se divide en varios condados entre 885 y 931, fecha donde toma el control de todos los condados el conde Fernán González.

 

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El Cid

05/02/2010

El Cid Campeador

Héroe nacional por excelencia Rodrigo Díaz, el Cid, el más universal de los burgaleses, encarna el prototipo del caballero con las máximas virtudes, fuerte y leal, justo y valiente, prudente y templado, guerrero y culto…

A pesar de la distancia que nos separa de su vida, conocemos con bastante exactitud su vida y obra. Mucha leyenda le rodea, pero, su figura ha sido estudiada con gran rigor por grandes especialistas, como Menéndez Pidal. Gracias a estas personas, conocemos la personalidad del caballero burgalés, los hechos que hicieron sus días, su vida familiar, y hasta su caballo y espadas son por todos conocidos.

Sus restos y los de Jimena, su esposa, descansan en el centro de la catedral de la capital de Castilla, Burgos, pero su espíritu está con nosotros aún presente.

Biografía del Campeador.

Rodrigo Díaz nació en Vivar, pequeña aldea situada a 7 kilómetros de la ciudad de Burgos en 1043. Hijo de Diego Laínez, noble caballero de la Corte Castellana y de una hija de Rodrigo Alvarez. Descendiente es por línea paterna de Laín Calvo, uno de los dos Jueces de Castilla.

A los 15 años quedó huérfano de padre y se crió en la corte del rey Fernando I junto al hijo del monarca, el príncipe Sancho. Ambos crecieron juntos y trabaron buena amistad durante cinco años. También se educó en las letras y en las leyes, seguramente en el monasterio de San Pedro de Cardeña, lecciones que le servirían posteriormente para representar en pleitos al mismo monasterio y también al mismísimo Alfonso VI el cual confió al burgalés numerosas misiones diplomáticas en las que debía conocer perfectamente las leyes.

Entre los años 1063 a 1072 fue el brazo derecho de don Sancho y guerreó junto a él en Zaragoza, Coimbra, y Zamora, época en la cual fue armado primeramente caballero y también nombrado Alférez y “príncipe de la hueste” de Sancho II.

A los 23 años obtuvo el título de “Campeador” –Campidoctor– al vencer en duelo personal al alférez del reino de Navarra.

A los 24 años era conocido ya como Cidi o Mío Cid, expresión de cariño y admiración.

Con la muerte de Sancho II en el cerco de Zamora y tras la jura de Santa Gadea tomada por Rodrigo al nuevo rey castellano, Alfonso VI, la suerte del Cid cambió y su gran capacidad fue desechada por la ira y envidia del nuevo monarca.

En 1081 el Cid es desterrado por primera vez de Castilla. 300 de los mejores caballeros castellanos le acompañaron en tan difícil situación. Esta etapa duró unos 6 años los cuales fueron aprovechados por Rodrigo y sus hombres para hacer de Zaragoza su cuartel general y luchar en el Levante.

Vuelve a Burgos en 1087 pero poco duró su paz con el rey por lo que marchó de hacia Valencia donde se convirtió en el protector del rey Al-Cádir y sometió a los reyezuelos de Albarracín y Alpuente.

El almorávide Yusuf cruza en 1089 el estrecho de Gibraltar y el rey Alfonso pide ayuda al caballero castellano, pero por una mal entendido entre ambos surge una nueva rencilla entre el rey y su leal súbdito y el monarca le destierra por segunda vez en 1089.

En los diez años siguientes, la fama del Cid se acrecentó espectacularmente al contrario que el reinado del rey. En menos de un año el Cid se hizo señor  de los reinos moros de Lérida, Tortosa, Valencia, Denia, Albarracín, y Alpuente.

En torno al 1093, matan a su protegido de Valencia Al-Cádir, ciudad que fue tomada por Ben Yehhaf. El Cid asedió durante 19 meses la ciudad y finalmente entró triunfal en junio de 1094.

Rodrigo se convirtió en el señor de Valencia, otorgó a la ciudad un estatuto de justicia envidiable y equilibrado, restauró la religión cristiana y al mismo tiempo renovó la mezquita de los musulmanes, acuñó moneda, se rodeó de una corte de estilo oriental con poetas tanto árabes como cristianos y gentes eminentes en el mundo de las leyes, en definitiva, organizó con grandísima maestría la vida del municipio valenciano.

Aún habría de combatir numerosas batallas, como la que el mismo año le enfrentó al emperador almorávide Mahammad, sobrino de Yusuf, el cual se presentó a las puertas de Valencia con 150.000 caballeros. La victoria fue total, tan grande fue el número de enemigos como grande fue el botín a ellos recogido.

En 1097 muere en la batalla de Consuegra su único hijo varón, Diego.

El domingo 10 de julio de 1099, muere el Cid. Toda la cristiandad lloró su muerte.

 El Destierro.

Al morir Fernando I (primer rey de Castilla), divide su reino entre sus hijos. A Don García le da Galicia, a Don Alfonso León, Castilla a Don Sancho y Toro y Zamora a Doña Elvira y Doña Urraca respectivamente. Sancho no contento con el reparto intenta unificar los territorios con la ayuda de su alférez El Cid.

Juntos lucharon en varias batallas, entre ellas, el duelo judicial o campo de la verdad en el que el Cid derrotó al navarro Jimeno Garcés obteniendo el título de Campeador. También lucharon en las batallas de Llantada y Golpejar, en las cuales vencimos y derrotando a los leoneses, Alfonso pierde la corona de León en favor de Sancho, rey de Castilla. También acompañó el Cid al cerco de Zamora, donde el rey Sancho fue asesinado a traición por Bellido Dolfos.

Por ser el Cid jefe de las tropas del rey Sancho y por sus conocimientos jurídicos en Derecho Castellano, fue el mismo quien tomó juramento en la Iglesia de Santa Gadea de Burgos, a Don Alfonso, de no haber tenido arte ni parte en la muerte de Don Sancho.

Debido a esta razón, entre otras seguramente, el nuevo rey de Castilla, Alfonso VI, destituyó a Rodrigo de su cargo y nombró Alférez real a García Ordóñez, pasando el Cid a un segundo plano en la corte.

Tras esto, el Cid tomó matrimonio con Jimena, hija del Conde de Oviedo, nieta de Alfonso VI y biznieta de Alfonso V el 19 de Julio de 1074.

En 1079, se dirige a Sevilla para cobrar los tributos (parias) del rey de Sevilla a Alfonso VI. Esta en ello cuando él y el rey de Sevilla fueron atacados por el rey de Granada y García Ordoñez. Las mesnadas del Cid consiguen vencer a los asaltantes y Rodrigo humilla a García Ordóñez en el castillo de Cabra, pero a la vuelta a Burgos, este último, y Pedro Ansúrez, desencadenan traición contra el Cid, consiguiendo que Alfonso VI le destierre, y prohíbe a todos los burgaleses darle ayuda o aposento alguno.

El Cantar del Cid.

Ni el mismísimo Cid podía imaginarse la trascendencia de su vida tras su muerte. Todos los juglares de los siglos posteriores a su muerte contarían en forma de cantares de gesta su vida y sus hazañas, así como también inventarían su leyenda.

Varios son los escritos sobre el Cid, pero destaca sobremanera el llamado Cantar de Mio Cid (nótese que no es Poema sino Cantar, ya que como letra de una canción ha de ser tomado y no texto de poema).

Así pues, El Cantar del Cid, es una canción recitada por los juglares de aquellos tiempos medievales. El texto que nos ha llegado, es una transcripción de un copista llamado Per Abbat en un manuscrito (del s. XIV, conservado en la Biblioteca Nacional). Aunque hay quien opina que pudiera ser el autor y no mero copista.

El manuscrito, al igual que su “primo” de La Chanson de Roland, no es de gran belleza y contiene varias faltas, algunas corregidas, esto es debido a una finalidad de uso por parte de los juglares y no para más altos menesteres.

Es posible que ya existiera un primitivo Cantar del Cid en 1120, aunque piensan los expertos que no sería de contenido como el conservado hasta 1207.

    

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Historia de Burgos

05/02/2010

Historia de Burgos

Burgos, ciudad milenaria, se alza elegante, vertebrada por el río Arlanzón al noreste de la meseta norte.

Restos arqueológicos demuestran su poblamiento desde tiempos inmemoriales en épocas prehistóricas, con primeros poblamientos hace unos 100.000 años. Ya fue asentamiento de pueblos procedentes de la civilización del Vaso Campaniforme con restos fechados hace 4000 años en el llamado cerro de San Miguel. Fue lugar bajo el dominio de la tribu del pueblo prerromano de origen céltico de los turmogos y cercano sitio a la importantísima calzada en tiempos romanos que iba de Burdeos hacia Astorga.

En el año 884, por expreso mandato de Alfonso III de Asturias, Diego Porcelos, segundo conde de Castilla, repuebla la ciudad de Burgos y nace como bastión defensivo contra las incursiones bélicas de los ejércitos del Islam, construyéndose un castillo junto a asentamientos ya nombrados por los cronistas árabes en el año 863 que llamaron “Burchia” o “Burdgia”.

No está claro el origen etimológico del nombre “Burgos”, aunque existen dos teorías, una que lo deriva de burgus, torre fortificada, y la otra teoría lo hace proceder como apelativo al conjunto de burgos o núcleos de población existentes en aquella época

Burgos pronto se convirtió en la capital indiscutible de un territorio en expansión y frente de guerra, CASTILLA. Capital primero del condado de Castilla, como tal, se desarrollo protegida por una muralla y con poblamientos en al falda del cerro dominado por su castillo. Varias eran las puertas de acceso a esta ciudad cruce de caminos por su privilegiada posición geográfica y parada obligada del Camino de Santiago.
 Tras convertirse en capital del nuevo Reino de Castilla, el descenso de la frontera con los reinos musulmanes hasta el Tajo y la capital importancia de ser punto clave en el camino de Santiago, convirtieron a Burgos en sede episcopal en el año 1075, llegando nuevos aires culturales procedentes de Europa y un gran crecimiento demográfico, cultural y económico, dándola una gran prosperidad durante varios siglos.

 El 20 de Julio de 1221, el Rey Fernando III de Castilla y el obispo Mauricio, ponen la primera piedra de lo que con los años se convierte en uno de los más bellos ejemplos de catedrales góticas del mundo.

Muestra es del poder que se atesoraba entonces en la bella capital del reino, construida con gran ambición y elegancia, patrimonio de la humanidad y olvido actualmente de las instituciones nacionales que no saben cuidar su glorioso pasado.

En el siglo XIV, el comercio burgalés se vio favorecido por el Camino de Santiago y por la cercanía a los puertos del Cantábrico, con lo que en los siglos XV y parte el XVI, Burgos dominaba el comercio exterior castellano con ingleses, franceses y con Flandes. La lana, hierro de las Vascongadas, aceite, vino, cuero, joyas, especies… enriquecieron la ciudad.

Su máximo apogeo económico y demográfico llega a finales del siglo XV, con un interesante comercio tanto exterior como interior, ampliándose la ciudad más allá del río Arlanzón, construyéndose numerosos conventos, hospitales y mansiones señoriales.

Con los tiempos Barrocos, la ciudad de Burgos conoce tiempos de menor prosperidad. Las guerras religiosas con Flandes y el traslado de la corte a Madrid, así como un descenso demográfico debido a las pestes y la hambruna hacen que la actividad económica descienda y se estanque su desarrollo produciéndose incluso un retroceso que duraría incluso durante todo el siglo XVII.

A partir de mediados del siglo XVIII y con la política reformista de los Borbones, se supera la decadencia iniciándose nuevos proyectos urbanísticos que cambiarán la fisonomía medieval de la ciudad, que tras las malas consecuencias que trajeron a esta ciudad la Guerra de la Independencia, se marcara el perfil urbano que aun se conserva en la actualidad.

Se convierte en centro de poder político, religioso y militar en la zona, propiciando un futuro desarrollo para el s. XX.

El principio del sigloXX viene marcado por la guerra civil española. Nuevamente Burgos vive tiempos como capital de la España Nacional, declarándose la victoria de las tropas franquistas en el palacio de Capitanía. Tras la construcción de polos de desarrollo industrial, se da un despegue económico e industrial de esta ya una moderna y desarrollada ciudad.

Burgos se asoma al tercer milenio con aires renovados.

Este es el breve pasado de una de las más gloriosas ciudades que ha dado nuestra civilización, conocer su pasado es obligación al menos de todos los burgaleses y por que no, de todos los españoles.